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Nuestra historia


Eduardo y Simón.

Dos Polacos de garra, venidos Uruguay en el año 1929 provenientes de Cracovia (Ciudad de los Reyes Polacios), con un modesto bagaje de preparación pero, equipados con toda la reserva energética y tesón típico de los genuinos hijos de las grandes naciones históricas.

Eduardo, especialista en instalacíones sanitarias, gas y calefacción central.
Simón, cursaba bachillerato de latín y griego. Además de su amor por la música.

La historia comienza un 2 de Enero de 1929, en el puerto de Montevideo, cuando Eduardo y Simón, con tan solo 5 dolares cada uno y con la edad de 14 años, desembarcan de el, ¨Belvedere¨ (con bandera Italiana), ese mounstruoso barco, que los traslado desde su tierra natal, dejando atras recuerdos, afectos, pero con la esperanza viva de un nuevo porvenir.

Polonia su querida Patria constituía todo un mundo histórico en Ciencias, Artes y Letras, pero en ese momento, para Eduardo y Simón, América significaba (no la evasión de la hoguera como quería sus padre) sino la aventura, el maravilloso llamado de lo desconocido, llegando a dos espíritus jóvenes e intrépidos.

Ya en puerto Uruguayo, unos paisanos los orientaron hacia una barraca que en la calle Paraguay, que servía de circunstancial hospedaje a los imigrantes recién llegados, ( 2 valijas con algunos objetos personales y dos frazadas, era todo su equipaje) ; allí estuvieron varios días (tal vez 10 o más).

Enterados de que en el Parque Rodó podrían conseguir trabajo vendiendo helados en la playa y hasta allí fueron, pero esta vez con una sola valija; puesto que, la otra, muy gentilmente, ¨había desaparecido sin darles aviso¨.

Ya andando y un poco al azar, se enfrentaron un famoso astro llamado ¨Ramos Cotorrita¨, quien de inmediato simpatizó con ellos, consiguiendoles trabajo de lavaplatos a 0.80 centesimos por día.

Con lo que sobraba de los platos, se fueron acostumbrando al menú Uruguayo, durmiendo en el suelo interno de la Vaquería de enfrente. Recelosos con su valija y su única frazada, la enterraban de día en la arena de la playa junto a la rambla y la recojian de noche.

La situación había cambiado algo pues, tenían un jornal y refugio nocturno. Claro que apenas tenian tiempo para recordar o ponerse sentimentales. Los envolvían los hechos y la áspera vida. Sin embargo, un pensamiento fijo los sostenía sobre aquel vacío, ¨deseaban trabajar en el oficio que sabían¨y así lo encargában a los paisanos que veían, desgraciadamente estaban muy aislados de la zona costera.

Les resultaba penoso no poder utilizar los conocimientos profesionales, pues, Eduardo poseía título otorgado por la Escuela Industrial de Praga y Simon la firme noción adquirida junto s su padre que era artesano de estirpe.

Al terminar auel verano, levantaron la valija con sus cosas y los 15 pesos que tenian ahorrados y fueron a la calle Porongos donde les podrían alquilar un sitio, donde estarían mas cerca de lugares de trabajo. Al llegar, fueron atendidos por la esposa de un señor Ivanter, quien les alquiló el altillo, por 5 pesos (quedándoles 10 de todo su capital).

Al correr los días y de tanto preguntar por trabajo, a Eduardo lo aceptaron en una hojalatería de la calle Justicia y Cuápirú (ganaba 80 centécimos por día) con lo cual subsitían.

Mientras tanto Simón, conocío a un ruso que fabricaba unos biscochos de su especialidad, quien le ofrece encargarse de a ratos perdidos, de la venta callejera beneficiandólo con 1 centécimo por cada uno que vendiera. (el frente de la caja de Jubilaciónes fue su lugar de venta, con bastante éxito) hasta que cambiaron ese complemento de actividad, junto con Eduardo, dedicandose a fabricar juguetes. ( Se trataba de unos carritos de madera y lata).

Ambos en su ambición de progresar, juntaban recortes de madera de una carpintería amiga, las cuáles se unian con recortes de latas, que, en profusión tiraban por desecho en un terreno de la Fabrica Compte.

Una mañana como cualquier otra, en la esquina de Agraciada y Tapes; Simón se encuentra con un sacerdote que hablaba Alemán (por primera vez en el tiempo que tenia en estas tierras, podria hablar sin preocupaciones por el idioma).

Asi, es que tienen horas y horas de una amigable charla, entableciendo de ese modo una linda amista.

El sacerdote compenetrado en la conversación de aquel muchacho y de sus apremiantes necesidades materiales, le da una recomendación para la Comercial de Tranvias, donde de inmediato fue aceptado, comenzando allí su practica con el idioma, sobre la venta de boletos y la familiarización con la moneda.

Aquel día al reunirse con su hermano Eduardo, fue toda una alegría, pues descontaron de la realidad una buena y firme base economica, pues su jornal sería de $ 15 a 20 por quincena.

Tuvo que enfrentar de lleno el trabajo en la Comercial pues la responsabilidad no era poca. Cierto día encontrandose uniformado, se tomo una foto, que le envío a su padre (pues mantenian permanente comunicación con su hogar en Polonia). La sorpresa fue mayor cuando recibe respuesta y consejo de inscribirse en la Escuela Industrial para obtener el título de Instalador Sanitario y abandonar el cargo dónde (afirmaba su padre) no tendría porvenir.

Aceptó el consejoen pleno, pues los 40 pesos (en ese momento) mensuales de la Comercial le permitian vivir con holgura de soltero y se inscribe en el curso nocturno de la Escuela.

Mientras tanto Eduardo seguia trabajando en la hojalateria ganando 0.80.

Las cosas estaban cambiando, a pesar de que seguian viviendo en el altillo de esa casa, pero ya la situación era diferente, compraron 2 camas (que debieron superponer por el espacio del altillo) un ropero OTRA frazada y sabanas. Por primera vez en meses , sabanas nuevas y limpias.

Al cumplirse un año, Simón abandona el puesto en la Comercial, pero ya habia alquilado un localcito en Inca y Cuñapirú, donde arreglaba primus, ollas y demás útiles. (Tambien ellos se mudaron a Cuñapirú 1834, ocupando una pieza mas grande por la cual pagaban 10 pesos mensuales).

La verdad era que cada vez estában mas asimilados al ambiente uruguayo, más acriollados y menos ¨gringos¨.

Un buen día el Constructor Ricardo Pose entró en la hojalateria donde trabajaba Eduardo y lo observó. Porsupuesto que Eduardo era un operario a la europea, lo cual no pasaria desapercibido a la percepción del Sr. Pose.
Ocurrio que redactando brevemente con mucha discrecion puso un papelito en el bolsillo de Eduardo, quien solo le sonrio, pues aun no entendia, ni sabia leer mucho el castellano.
Recien al llegar a la pieza pudo enterarse (al traducirle la casera) que el Sr.Pose le indicaba pasar por su escritorio en Arenal Grande y Libres. Así ocurrio, recomendandolo a un prestigioso instalador sanitario, Sr: Jose Datti quien comenzó a pagarle 4 pesos diarios.

Ahi fue una fiesta para su vida de solteros, vestian bien, frecuentaban cines, restaurantes, haciendo intensa vida nocturna, tangos, bailes, tocar la guitarra, cantar, asi como componer algunas breves poesias.

Hasta que llegó la vez de conocer al Dr. Enrique Cornú mediante la recomendación del Dr. Baltasar Brun (para el cual hicieron numerosos trabajos en su casa).

Habian entrado ya en una época de gran acción en sus vidas, tal cual lo habian anhelado siempre. Fue así que, por intermedio del Dr. Cornú, solicitaron su Primer Patente de Invención en el año 1935. Aprobada la creación por la Intendencia, se enfrentaron con la carencia de capital para industrializarla, por la cual la vendieron a la Fundición Modelo en la bonita, en la suma de 10.000 pesos.

Dinero que en aquel entonces les permitio guardar en el banco y luego viajar por el Sur, Norte América y Europa. (Demás esta decir que en esa epoca y el peso uruguayo valía oro)

En Cracovia vieron y abrazaron a sus padres, y hermanos sin sospechar que lo hacian por última vez.

De nuevo en Montevideo, Simón se esforzo por terminar el curso y recibir así el Titulo de Instalador, lo que ocurrio en el año 1934.

De inmediato formaron una sociedad, invirtiendo en interminables pruebas con moldes y ensayos, creando aparatos y perfeccionándolos.

Surge así su primer creación, ¨Base para Inodoros Pedestales¨.

Tras ese primer logro, llegaron otros varios como:

¨Caja de Recepcion Lachs¨, ¨Implemento Lachs¨, ¨Artefacto para recibir sin saturacion Agua¨, ¨Sifon Colector de Camara Primaria¨, ¨Tanque Hermetico Lachs¨, ¨Interceptor de Grasas Lachs¨.

Jamás nos dimos ni nos daremos por satisfechos en cuanto a creaciónes sanitarias.
Pese a nuestros innumerables ensayos y definido sentido de responsabilidad profesional supervisando todas nuestras creaciones, pensamos siempre que, no existe nada definitivamente perfecto.
Por eso nuestra observación es permanente; sobre todo en casos de servicios extraordinarios a prestar por nuestros aparatos. Además lo consideramos un deber dado que, nuestra actividad técnica se remite al incremento del bienestar y la salud colectiva...y ellas no admiten excusas ni indiferencias.

Simón y Eduardo Lachs...

¨Noches y noches de desvelo, se ven reflejados hoy en día, en nuestra empresa, ¨Lachs¨, es considerada una de las pioneras en el rubro sanitario.

 

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Eduardo y Simón Lachs

¨Pese a nuestros innumerables ensayos y definido sentido de responsabilidad profesional supervisando todas nuestras creaciones, pensamos siempre que, no existe nada definitivamente perfecto. Por eso nuestra observación es permanente; sobre todo en casos de servicios extraordinarios a prestar por nuestros aparatos.
Además lo consideramos un deber dado que, nuestra actividad técnica se remite al incremento del bienestar y salud a colectivas y ellas no admiten excusas ni indiferencias.¨... Simón Lachs...

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Canal 5

Exibición del título de la patente de invención y el tablero del esquema del tanque.